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NIEBLA COVID

El COVID-19, la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2, se presenta con un abanico amplio de síntomas. En algunos casos, la fase aguda se presenta con confusión y alteración de la consciencia. Sin embargo, numerosos pacientes han continuado con síntomas neurológicos pasado el periodo agudo, a los que se les ha denominado síndrome disejecutivo o niebla mental.

¿CONFUSIÓN ASOCIADA AL VIRUS QUE CAUSA COVID-19?

En una carta enviada a JAMA Neurology, el Dr. David Nauen informa que evaluó tejido cerebral proveniente de la autopsia de 15 pacientes con confirmación de COVID por PCR y patología pulmonar confirmada. En 5 de ellos encontraron células que coinciden con los megacariocitos.

Los megacariocitos son células precursoras de las plaquetas localizadas en la médula ósea. Antes de esta pandemia no se había reportado nunca la presencia de megacariocitos en vasos cerebrales, ya que, por su gran tamaño, no pueden atravesar la barrera hematoencefálica. Se piensa que pudieron haber ingresado debido a la disfunción endotelial, presente también en otros órganos afectados por COVID, como los pulmones.

Concluimos sobre la niebla COVID

Esto es importante ya que, al ocluir el flujo de capilares individuales, estas grandes células pudieran ser responsables de este impedimento neurológico atípico. Resta por saber si existe una asociación entre este hallazgo de megacariocitos y los eventos de enfermedad vascular cerebral reportados en algunos pacientes positivos a COVID-19.

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RETOS EN EL TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN

40% de las enfermedades crónicas son enfermedades mentales
Marzo de 2021.

La depresión es un padecimiento que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Es la principal causa de muerte evitable en personas jóvenes.

Además, su tendencia a recurrir hace que la posibilidad de tenerla aumente con el paso del tiempo.

Los datos son demoledores. Por ello, la atención primaria es fundamental para el diagnóstico oportuno, el tratamiento apropiado y, de ser necesario, la derivación a un especialista.

El tratamiento tiene dos elementos fundamentales: psicoterapia y tratamiento farmacológico. Sin embargo, existen muchos factores que plantean un desafío, lo que se suma al tiempo que requieren los fármacos antes de que puedan observarse los beneficios, dificultando la adherencia al tratamiento.

Es fundamental que el médico tratante permanezca atento a los siguientes factores:

  • Aparición de efectos adversos: los efectos adversos asociados a algunos medicamentos ocasionan el abandono del tratamiento por parte del paciente, sin muchas veces notificarlo.
  • Cambios biográficos: si bien corresponde mayormente a la psicoterapia, es importante que se esté al tanto de los sucesos de vida que pudieran tener un impacto en el tratamiento.
  • Cumplimiento de objetivos terapéuticos: aunado al factor anterior, se requiere ir individualizando la dosis mediante un seguimiento continuo que permita alcanzar el objetivo terapéutico deseado
  • Detección de ideación y planeación suicida: es un efecto conocido, de algunos fármacos, el aumento de estas tendencias, sobre todo al inicio del tratamiento. Actualmente, existen fármacos que son cada vez más seguros, mejor tolerados y con escasos efectos adversos.

Esto ayuda de forma importante a mejorar la adherencia terapéutica. Es de gran utilidad sumarlo a pautas de tratamiento sencillas y claras, y a la educación en salud sobre la depresión, lo que permitirá el empoderamiento del paciente.

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Uso de Ivermectina en el tratamiento de COVID-19

El uso de ivermectina, en la situación de pandemia por COVID-19 que atraviesa actualmente el mundo, ha generado gran cantidad de información, en ocasiones contradictoria, sobre el uso de este fármaco.

¿Para qué se usa la Ivermectina?

La ivermectina es un antiparasitario. Por lo tanto, su uso habitual en seres humanos es para el tratamiento de parasitosis por algunos gusanos que ocasionan estrongiloidiasis intestinal u oncocercosis.

Así mismo, su uso está aprobado en forma tópica para el tratamiento de parásitos externos como piojos o para enfermedades de la piel como rosácea.

¿Está aprobado su uso para el tratamiento de COVID-19?

No. Existe una figura de autorización por parte de la FDA llamada EUA (Autorización de Uso en Emergencia) que se utiliza cuando existen circunstancias, como en el caso de esta pandemia, que hacen necesario el uso de fármacos y/o pruebas que no han sido sujetas al protocolo completo de aprobación.

La ivermectina no ha recibido un EUA y su único uso autorizado es como antiparasitario.

Recientemente la FDA emitió una advertencia en contra del uso de ivermectina para tratar o prevenir COVID-19.

¿Qué han dicho las autoridades en México?

La Asociación Mexicana de Infectología y Microbiología Clínica y el Colegio Mexicano de Medicina Crítica emitieron comunicados desaconsejando el uso de Ivermectina para el tratamiento de COVID-19 e hicieron énfasis en que los lineamientos actuales se centran en la oxigenoterapia, el uso de esteroides en pacientes con baja oxigenación y la
administración de anticoagulantes con el objetivo de disminuir el riesgo de trombosis.

¿Cuál es la evidencia sobre el uso de ivermectina para tratar COVID-19?


Se publicó un artículo en Australia que demostraba la inhibición de la replicación viral, en vivo. Sin embargo, la dosis utilizada es mucho más alta que la dosis de tratamiento habitual en seres humanos, lo que incrementa el riesgo para un medicamento conocido por tener diversos efectos adversos.

Así mismo, se publicó recientemente en JAMA un estudio con 476 pacientes con COVID-19 leve que recibieron un ciclo de ivermectina durante 5 días y no mostraron una reducción en la duración de los síntomas, en comparación con el grupo que recibió el placebo.

¿Qué pasa si tomo ivermectina sin tener COVID-19?

Usted no debe tomar ningún medicamento cuyo uso no haya sido autorizado ni prescrito por un médico especialista. Aunque ya se utiliza para otras enfermedades, existen efectos adversos conocidos de la ivermectina, tales como: erupción cutánea, edema facial o de miembros, eventos neurológicos adversos (como mareos, convulsiones o confusión), vómitos, náuseas, diarrea, disminución del conteo de glóbulos blancos y alteración de la función hepática y sus resultados de laboratorio.

¿Qué tratamientos hay para COVID-19?


Existen otros tratamientos de ivermectina disponibles para COVID-19 y constantemente se actualiza la información y recomendaciones al respecto.

Puede obtener información actualizada aquí.